Entre individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la Paz" - Lcdo. Benito Pablo Juárez García

Transcripciones del IIDH - 6. Seguridad comunitaria

La diversidad cultural. Los pueblos indígenas y los afrodescendientes, cuyas poblaciones se estiman alrededor de 58 millones y 174 millones, respectivamente, se encuentran entre los grupos étnicos más desfavorecidos de la región. Tienen bajos niveles educativos, limitado acceso a la protección social, empleos precarios y una mayor probabilidad que sus ingresos estén bajo la línea de la pobreza. La situación es más crítica en el caso de las mujeres pertenecientes a estos grupos, pues enfrentan mayores obstáculos para salir de la pobreza y proporcionar bienestar a sus familias (OIT, 2007).
Las poblaciones indígenas y afrodescendientes a veces deben desplazarse entre países o regiones en búsqueda de fuentes de empleo o como parte de su cultura, con frecuencia carecen de documentos migratorios y/o de identidad, con la consecuente negación de sus derechos más elementales de acceso a los diversos servicios de salud, educación, empleo, etc. En otros casos, estos pueblos están ubicados en territorios donde la ausencia de Estado da pie a expresiones singulares de criminalidad, como se observa en las regiones autónomas de Nicaragua, algunas de las cuales son rutas de tránsito, abastecimiento y descanso para el narcotráfico del Sur al Norte y el tráfico de armas del Norte al Sur (PNUD, 2009).

Migración y desplazamiento. Se estima una cifra cercana a los 25 millones de migrantes latinoamericanos y caribeños en el 2005, una proporción superior al 13% del total de los migrantes internacionales. El porcentaje de la población regional que representan los inmigrantes es muy pequeño (1%), si bien hay países en los que supera el 10%, como ocurre en el Caribe. Cerca del 4% de la población regional es emigrante; muchos países latinoamericanos tienen más de medio millón de nacionales en el exterior y varias naciones caribeñas tienen más de un 20% de su población en el exterior (CEPAL, 2006).
También se da la migración interregional, siendo los principales países de destino Argentina, Costa Rica y la República Bolivariana de Venezuela. Algunos países combinan su condición de receptores con la de emisores, de tránsito y de retorno. A comienzos del decenio pasado, los migrantes intrarregionales sumaban cerca de 3 millones de personas, que se desplazaban fundamentalmente entre países fronterizos o cercanos (CEPAL, 2006).
La migración internacional en la región se distingue notoriamente por el creciente número de mujeres que emigran y la mayoría porcentual que representan en muchos casos. Hay varias corrientes constituidas en gran parte por personas dedicadas al servicio doméstico como forma de inserción laboral.
Las personas migrantes se enfrentan a una serie de amenazas. La vulneración de los derechos humanos, ya sea a lo largo de su travesía, en el proceso de inserción en la sociedad de destino o durante la repatriación, suele asumir características alarmantes, especialmente cuando afecta a mujeres y niños y niñas y, en general, personas indocumentadas y víctimas de la trata de personas.
Las localidades de origen se enfrentan a la fuga de cerebros o a la pérdida de su población más joven y en edad productiva. Generalmente las abuelas, abuelos y otros integrantes de la familia extendida se hacen cargo de los niños y niñas que son dejados por sus padres que emigran en busca de fuentes de empleo y mejores condiciones de vida.
Las personas migrantes que se establecen en una localidad determinada, también se enfrentan a una serie de amenazas. Muchas veces no cuentan con documentos migratorios, lo cual les impide el acceso a servicios básicos y son susceptibles de engrosar las filas de mano de obra barata. También deben enfrentarse a situaciones de discriminación, xenofobia y desarraigo.
Otra situación es la del desplazamiento interno forzoso. Muchas personas en América Latina se ven forzadas a cambiar su lugar de residencia ya sea por razones económicas, de seguridad o por desastres naturales. Por ejemplo, en Colombia cerca del 10% de su población ha sido obligada al desarraigo en cerca del 90% de los municipios del país durante los últimos 20 años (OIM, 2010). El desplazamiento forzado está ligado a la confrontación armada por la que atraviesa el Estado colombiano y a la guerra contra las drogas que libra ese país.

3 comentarios:

  1. para mi forma de pensar es que todos debemos dejar a un lado la mediocridad y buscar nuevos rumbos abrirnos nuevos horizontres porque hoy en dia mucho nos quejamos de que lkas cosas no mejoran para nosotrsos pero como queremos tener nuevos resultados si siempre seguimos haciendo lo mismo, si queremos un resultado diferente hagas cosas diferente, ya rompamos los paradigmas que nos dejan salir a buscar nuevas metas , por que si segumos en el conformismos los que estan arriba de la piramide siempre van a tener el mando y los de abajo de la piramide van a seguir esclavo ya eso hay que enterrar y eso comienza desde nosotros msmo no depende de nadie todo esta en nosotros

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  2. Excelente comentario, y gracias por la reflexión... En efecto, hay que sumar voluntades para que la cosas mejoren.

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  3. recordemo que una sociedad bien preparada y con mente positiva va a responder de mejor manera en los problemas del diario vivir

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